Me enteré por la persona más inesperada: el profesor Rafael Núñez Grassals lo publicó en su columna de Clave y quedé fascinada con la idea: un orgasmo colectivo para combatir las guerras y cambiar –a ritmo de gemidos– el aura planetaria.
La jadeante iniciativa de Donna Sheehan y Paul Reffell (nada más tiene que fijarse en la foto para que vea lo relajados que están) tiene al ciberespacio como conector, por supuesto, y estuvo dirigida especialmente a países que poseen armas de destrucción masiva (me pregunto se si puede generar una iniciativa similar para paliar la mala vibra y las tensiones que se avecinan en la temporada preelectoral… uhm… ¡miren nada más qué estresados se ven los de abajo!).
Pero volviendo al tema… En pocas palabras, la pareja, que ya había logrado que un grupo considerable de personas se desnudara para deletrear con sus cuerpos la palabra “peace” (paz), quiso aprovechar el solsticio de inverno para, en un momento en que gran parte del mundo se enfría, calentar un poco los sentimientos de la humanidad. Definitivamente, es llevar al pie de la letra lo de “make love, not war” (haz el amor y no la guerra), tal vez un signo de que estamos volviendo a la época hippie, después de haber agotado el ciclo heavy metal y Marilyn-mansoniano. Si entiende inglés, este clip explica, sin desperdicios, de qué se trató la aventura del día 22 http://www.globalorgasm.org/demo.html.
El blog de los propulsores del orgasmo sincronizado, que se parece sospechosamente a éste en su diseño (oh, Dios, ¿nos traiciona el subconsciente?) está aquí http://globalo.blogspot.com/ y contabiliza las entradas a la página del Big O (el gran orgasmo) en distintos países y ciudades. Dicen Donna y Paul que 1,685,122 personas visitaron el site desde octubre, pero el 22 de diciembre, día de la contentura orgásmico-galáctica los más notables fueron: Madrid, Bankok, París, Los Ángeles, California; Santiago de Chile, Moscú y Reykjavik, en Islandia.
Más información (seguro que quiere más) en:
~ por mariasoldevila en Diciembre 28, 2006.
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Querida María Isabel, esa propuesta del orgasmo por la paz debería constituirse en un mandato universal. Es más, debería estar contemplado dentro de los Objetivos del Milenio.
Espero que no vean este comentario como algo cínico, todos saben que el sexo rejuvenece… Y si se alcanza el orgasmo pleno…Sería un buen aporte a la paz de este mundo que tanto lo necesita.
Así que no piensen el sexo, sino, en la paz.
Igualmente abarco las aspiraciones de José Armando. La cuestión está, en ¿cómo canalizar toda esa energía orgásmica para que pueda acabar con las problemáticas mundiales?
El sexo rejuvenece y calma… hace que los hombres hagan más caso a las mujeres… creo que somos más pacíficas… no?
Abrazos!
Querida María Isabel.
Lo primero, una felicitación especial por este espacio de comunicación, abierto y dinámico.
Lo segundo, estoy totalmente de acuerdo con los orgasmos planetarios y pacifistas. Más aún, pienso, que todos los seres humanos debemos usar nuestra creatividad para llamar la atención acerca de la conservación de nuestra existencia. Está demostrado, muchas acciones que se apartan de los formalismos, son, en muchos casos, más efectivas.
Finalmente, querida amiga, creo que si en cada rinconcito del mundo podemos tener un “orgasmo pacifista”, tendríamos un mundo distinto.
Tu colega y amigo,
Samuel.